El nacimiento de la computadora personal

 

Fuente: http://www.lania.mx/~ccoello/historia/

Hacia 1970 los avances logrados en materia de circuitos integrados permitió a algunos cuantos visionarios percibir un mercado hasta entonces ignorado para las computadoras: el de los usuarios particulares. Los aficionados a la electrónica y aquellos con al menos una pizca de conocimiento sobre electrónica o programación en aquellos días estaban ansiosos por poseer una de aquellas enigmáticas y seductoras "cajas mágicas" que parecían hipnotizarlos por horas en el trabajo o la escuela. Los editores de las revistas para aficionados a la electrónica en los E.U. sabían de la importancia de esta industria todavía inexistente y empezaron a motivar a los autores de sus artículos a que construyeran una computadora personal. En 1973 Popular Electronics publicó un artículo escrito por Don Lancaster sobre una "Máquina de Escribir con TV" (TV TypeWriter).

Leslie Solomon, el editor técnico de Popular Electronics sabía que sus lectores deseaban algo más que la terminal para tiempo compartido que Lancaster había propuesto en su artículo: querían una computadora que pudieran ensamblar en casa. De tal forma instó a sus jóvenes colaboradores a que desarrollaran una computadora personal lo más pronto posible, y en respuesta recibió un puñado de propuestas. Poco a poco fueron estrechando la búsqueda, y finalmente sólo 2 diseños fueron considerados: el primero de ellos había sido realizado por Jerry Ogdin, y estaba totalmente construído; el segundo era una promesa que Ed Roberts, fundador y director de la empresa MITS (Micro Instrumentation and Telemetry Systems), hasta entonces dedicada a fabricar calculadoras, había propuesto con un precio suficientemente bajo como para resultar atractivo para el público. Desde la perspectiva técnica, había otra diferencia: la máquina de Ogdin usaba el microprocesador 8008 de Intel, considerado por muchos una especie de "Frankestein" por lo primitivo y difícil de programar que resultaba. Roberts había preferido optar por el microprocesador 8080, que era la nueva creación de Intel y parecía mucho más prometedor. Las razones de Roberts no fueron únicamente tecnológicas, sino más bien comerciales, pues había contactado a la gente de Intel, consiguiendo un precio de sólo $75 dólares por chip en vez de los $360 dolares que la empresa normalmente cobraba por cada 8080. MITS atravesaba el peor momento financiero desde su creación en 1968. Con la entrada de Texas Instruments al mercado de las calculadoras al inicio de los 70s, la empresa se caía a pedazos pues sus precios no podían competir con los de una compañía que fabricaba sus propios chips. Roberts se encontraba hasta el cuello de deudas y sólo se le ocurrían dos alternativas: declararse en bancarrota o intentar un nuevo producto. Vender una computadora ensamblable parecía una solución factible para salvar a la empresa de su inminente desaparición, pero la pregunta era si existiría un mercado para tal tipo de producto.

Solomon no quería tomar riesgos y prefería publicitar una máquina tangible, por lo que decidió optar por la máquina de Ogdin. Sin embargo, mientras se preparaba el artículo al respecto, el ejemplar de junio de 1974 de Radio Electronics irrumpió en los puestos de revistas con un artículo sobre el Mark-8, una computadora diseñada y construída por Jonathan Titus usando el microprocesador 8008 de Intel. Ahora Ogdin y su máquina estaban descartados; si Popular Electronics quería causar algún impacto en sus lectores tenían que publicar algo mejor, algo más avanzado, más atractivo y que costara menos de $500 dólares (el Mark-8 costaba alrededor del doble). Solomon necesitaba la máquina de Ed Roberts y sin pensarlo más tomó un avión de Nueva York a Albuquerque, Nuevo México para visitar MITS. Roberts no estaba muy seguro de poder construir la máquina antes de la fecha límite que Solomon le propuso, pero sabía que necesitaba hacerlo si quería salvar a su empresa de la bancarrota. Día y noche se dedicó a diseñar la máquina, pero cuando estaba alcanzando una etapa crítica de su trabajo, ocurrió lo que tenía que ocurrir: se le acabó el dinero. MITS tenía una deuda de alrededor de $300,000 dólares, y parecía muy remota la posibilidad de conseguir otro préstamo, pero Roberts no tenía más opción que intentarlo.Armándose de valor se dirigió al banco y les planteó la situación. El gerente escuchó con atención la propuesta y le preguntó qué cosa era una computadora ensamblable y quiénes comprarían ese tipo de producto. Además, quería saber cuántas de "esas cosas" creía que podría vender en un año. Sin el menor titubeo, Roberts dijo "ochocientas". El gerente le dijo que estaba fantaseando, pero que si podía vender al menos 200 sería suficiente para saldar una parte importante de su deuda. De tal forma, el banco le adelantaría $65,000 dólares para continuar con su proyecto ante la incredulidad de Roberts que sin más se los embolsó y continuó trabajando.

El prototipo de la máquina estaba casi listo pero todavía no tenía nombre. La gente de MITS había hecho varias propuestas pero ninguna parecía satisfactoria. Solomon quería un nombre cautivante, por lo que decidió consultar con los expertos: le preguntó a su hija Laureen (de 12 años de edad) cuál era el nombre de la computadora del "Enterprise" en la popular serie "Viaje a las Estrellas". "Se llama 'computadora', dijo Laureen", a su decepcionado padre. "¿Por qué no le llaman 'Altair'?", dijo entonces Laureen. Ahí es a donde se dirige el "Enterprise" esta noche. Después de un par de llamadas telefónicas, estaba decidido: la computadora se llamaría Altair y su precio de $397 dólares tenía que convertirla en un éxito instantáneo, pensó Solomon. Roberts no estaba tan seguro, pero de cualquier forma terminó la máquina a tiempo y la envió a Nueva York por tren. Sin embargo, ante el nerviosismo de Roberts y Solomon, la máquina se empezó a retrasar, y finalmente se convencieron de que se había extraviado en el tren. Ahora sí estaban en problemas, pues no había tiempo de construir otro prototipo. El artículo tenía que publicarse a toda costa por lo que optaron por la única solución viable: mentir. De tal forma los empleados de MITS enviaron una carcasa vacía para que se tomara la foto que apareció en la portada del ejemplar de Popular Electronics de enero de 1975. mientras trabajaban en el diseño de otro prototipo. Ahora el problema para Roberts es que cotizando la máquina a un precio tan reducido, tendría que vender cientos de ellas para al menos pagar sus deudas. El pánico empezó a invadirlo cuando empezó a recibir llamadas telefónicas de gente que quería comprar la máquina. Para abril de 1975 tenían 4000 pedidos y no se daban a vasto para satisfacer a su clientela. El balance financiero de MITS pasó de $400,000 dólares en números rojos a $250,000 dólares de saldo. El éxito fue instantáneo. Cientos de personas enviaron cheques a una compañía desconocida con la esperanza de obtener una máquina desensamblada completamente, con sólo 256 bytes de memoria, sin teclado, sin monitor y que se tenía que programar en lenguaje máquina (unos y ceros). Casi nada podía hacerse con esa máquina, excepto recibir una buena dosis de descargas eléctricas en el proceso de ensamblaje, pero era una computadora real, una computadora que la gente podía adquirir y tener en su casa, y eso creó una nueva industria. Había nacido la computadora personal.

 

Fuentes Bibliográficas

Freiberger, Paul & Swaine, Michael. Fire in the Valley. The Making of the Personal Computer. Osborne/McGraw-Hill, 1984.

 

Ralston, Anthony & Reilly, Edwin D. (Editores). Encyclopedia of Computer Science, Third Edition, Van Nostrand Reinhold, 1993.

 

 

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